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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Reemplazable


Hoy por la mañana me entere de que Hamster había muerto, asi se llamaba, mi sobrino suele ser muy original al momento de poner nombres, no dudo que sus hijos lleven su mismo nombre. Y bueno, murio, no fue tan triste porque poco lo conociamos y no le tengo mucho afecto a las especies pequeñas, con dientes grandes y ojos sin expresión, me fui a la pega como todos los días, pensando en lo triste que estaría mi pequeño por la tarde al volver de la escuela, al regresar pase a comprar caramelos para calmar de algun modo su dolor, y memorize el discurso de la vida y la muerte, y del cielo de los animalitos. Mi sorpresa supero todos los limites, cuando entre a casa y me grito....
-Kami! Hamster se murío, pero mira!
Tenía una nueva jaula, una nueva rueda, y un nuevo roedor.
-Mi mamá me compro este otro hamster, y es niña-
Estaba feliz, sus ojitos brillaban.
No le entregue los caramelos, vine a mi habitación a guardar algunas cosas, y escuche nuevamente la pista nº8, la misma que escuchaba cuando perdí a alguien que me parecía irremplazable.
¿Qué se supone qué debía pensar en ese momento? tal vez no debía pensar nada, pero me sorprendi pensando en que algunas personas en sus vidas actuan del mismo modo que mi sobrino de 8 años; lloran un momento, y buscan llenar el vacio lo más pronto posible antes de que los carcoma el recuerdo.
Yo preferí que el recuerdo me carcomiera, que me destruyera, que me matara.
Yo necesitaba morir, porque él era irremplazable para mi vida anterior, para esta mi nueva vida, para estas mis nuevas paredes ya no es necesario, porque no las e construido junto a él.
Esta vez no lo necesito, no porque sea reemplazable, sino porque no es parte... ya no sera parte nunca más.
Ahora comere los caramelos para el dolor que traje, y sera como si estubiese brindando, recordandolo una vez más, pero sin dolor, ya me es imposible sentir dolor por alguien como él; alguien que reemplaza a las personas.

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